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Acueducto de Segovia

Acueducto de Segovia



Cámara Canon EOS 7D
Exposición 0,017 sec (1/60)
Aperture f/16.0
Lente 10 mm
Velocidad ISO 100
Tendencia de exposición 0 EV



Wikipedia:
Segovia es una ciudad española en la parte meridional de la comunidad autónoma de Castilla y León, capital de la provincia del mismo nombre. Se sitúa en la confluencia de los ríos Eresma y Clamores, al pie de la sierra de Guadarrama.El nombre de Segovia es de origen celtíbero, aunque no se tiene constancia del nombre de la ciudad hasta que Tito Livio la nombra como una mansio cerca de Cauca. La mención está referida a la Guerra de Sertorio, cuando los generales de Sertorio en el año 79 a.C. recorrieron Hispania reclutando soldados. También tenemos testimonio del topónimo de la ciudad en latín "SEGOVIA" por una moneda celtibérica de época de transición (probablemente de época tardo republicana) acuñada en la ciudad con valor de un As. Antiguamente se asociaba a Segovia el topónimo "Segobriga" pero el descubrimiento de la ciudad de Segobriga en Saelices (Cuenca) desmontó por completo esta teoría. Bajo la dominación romana y árabe, la ciudad fue llamada SegoviaSegovia fue poblada hace muchos años. En el lugar que hoy ocupa el Alcázar existía un castro celta. Durante la época romana pertenecía al convento jurídico de Clunia. En la Hispania visigoda fue sede episcopal de la iglesia católica, sufragánea de la Archidiócesis de Toledo que comprendía la antigua provincia romana de Cartaginense en la diócesis de Hispania. Se cree que la ciudad fue abandonada tras la invasión islámica. Tras la conquista de Toledo por Alfonso VI de León y Castilla, el yerno del rey Alfonso VI, el conde Raimundo de Borgoña, junto con el primer obispo de su reconstituida diócesis, el también francés Pedro de Agen, empezó la repoblación de Segovia en 1088 con cristianos procedentes del norte de la península y de más allá de los Pirineos, dotándola de un amplio concejo cuyas tierras cruzaban la sierra de Guadarrama e incluso la línea del Tajo.
Durante el siglo XII Segovia sufrió importantes disturbios en contra de su gobernador, Álvar Fáñez, y posteriormente como parte de las luchas del reinado de Doña Urraca. A pesar de estos desórdenes, su situación en las rutas de la trashumancia la convirtió en un importante centro del comercio de la lana y de las manufacturas textiles (cuya existencia está documentada desde el siglo XII). El final de la Edad Media es una época de esplendor, en la que acoge una importante aljama hebrea; sienta las bases de una poderosa industria pañera; desarrolla una espléndida arquitectura gótica y es corte de los reyes de la Casa de Trastámara (ya Alfonso X el Sabio había acondicionado el Alcázar como residencia real). Finalmente, en la iglesia de San Miguel de Segovia Isabel la Católica es proclamada reina de Castilla (13 de diciembre de 1474).
Como todos los centros textiles castellanos, se unió a la sublevación de las Comunidades, teniendo una intervención destacada, al mando de Juan Bravo. A pesar de la derrota de las Comunidades, el auge económico de la ciudad continuó durante el siglo XVI, llegando en 1594 a 27.000 habitantes. Después, como casi todas las ciudades castellanas, entró en decadencia, de forma que apenas un siglo después, en 1694, sólo contaba con 8.000 habitantes. A principios del siglo XVIII se intentó revitalizar su industria textil, con escaso éxito. En la segunda mitad del siglo, dentro de los impulsos ilustrados de Carlos III, se hace un nuevo intento de revitalización creando la Real Compañía Segoviana de Manufacturas de Lana (1763). Sin embargo, la falta de competitividad de su producción hizo que la corona le retirase su patrocinio (1779). También en 1764 se había inaugurado el Real Colegio de Artillería, la primera academia militar de España, que todavía se encuentra en la ciudad. En 1808 fue saqueada por las tropas francesas durante la guerra de la Independencia. Durante la Primera Guerra Carlista las tropas del pretendiente Don Carlos atacan sin éxito la ciudad. Durante el siglo XIX y primera mitad del XX, Segovia experimentó una recuperación demográfica fruto de una relativa revitalización económica.El Acueducto de Segovia, España es la obra de ingeniería civil romana más importante de España, y es uno de los monumentos más significativos y mejor conservados de los que dejaron los romanos en la península Ibérica.

Acueducto de Segovia

Acueducto de Segovia

Cámara Canon EOS 7D
Exposición 0,004 sec (1/250)
Aperture f/4.0
Lente 17 mm
Velocidad ISO 100
Tendencia de exposición 0 EV

www.toniduarte.tk

Toni Duarte Freelance Photographer
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El acueducto de Segovia conduce las aguas del manantial de la Fuenfría, situado en la sierra cercana a 17 kilómetros de la ciudad, en un paraje denominado La Acebeda. Recorre más de 15 kilómetros antes de llegar a la ciudad. El agua se recoge primeramente en una cisterna conocida con el nombre de El Caserón, para ser conducida a continuación por un canal de sillares hasta una segunda torre (llamada Casa de Aguas), donde se decanta y desarena, para continuar su camino. Después recorre 728 metros (con una pendiente de un 1%) hasta lo alto del Postigo (el espolón rocoso sobre el que se asentaba la ciudad en torno al Alcázar). Antes, en la plaza de Día Sanz, hace un brusco giro y se dirige hacia la plaza del Azoguejo, donde el monumento presenta todo su esplendor. En la parte más profunda mide 28 metros (con cerca de 6 metros de cimientos) y tiene dos órdenes de arcos que se sostienen con pilares. En total tiene 162 arcos. Desde su llegada a la ciudad hasta la plaza de Día Sanz hay 75 arcos sencillos y a continuación 44 arcadas de orden doble (esto es, 88 arcos), siguiendo después otros cuatro arcos sencillos. En el primer sector del acueducto aparecen 36 arcos apuntados, reconstruidos en el siglo XV para restaurar la parte destruida por los musulmanes en el año 1072. En el piso superior, los arcos tienen una luz de 5,10 metros, con los pilares de menor altura y grosor que los del piso inferior. El remate es un ático por donde discurre el canal conductor de agua (con una sección en forma de U de 180 x 150 cm), adaptándose el piso inferior a los desniveles del terreno. En el piso inferior, los arcos tienen una luz que oscila alrededor de los 4,50 metros y los pilares disminuyen su grosor de manera escalonada, de abajo arriba: en la coronación tiene una sección de 1,80 x 2,50 metros, mientras que en la base llegan a alcanzar 2,40 x 3 metros.
Maqueta del recorrido del acueducto.
Está construido con sillares de granito colocados sin argamasa entre ellos. Sobre los tres arcos de mayor altura había en la época romana una cartela con letras de bronce donde constaba la fecha y el constructor. También en lo alto pueden verse dos nichos, uno a cada lado del acueducto. Se sabe que en uno de ellos estuvo la imagen de Hércules Egipcio, que según la leyenda, fue el fundador de la ciudad. Ahora pueden verse en esos dos nichos la imagen de la Virgen de la Fuencisla (patrona de la ciudad) y San Esteban. El día 4 de diciembre, onomástica de Santa Bárbara, patrona del cuerpo de Artillería, cuya academia está en Segovia, los cadetes arropan la imagen de la virgen con una bandera. La línea de arcos se levanta organizada en dos pisos, con una decoración sencilla en la que predominan unas sencillas molduras que enmarcan y estructuran el edificio.
Detalle de zonas restauradas del Acueducto de Segovia.
En tiempos de los Reyes Católicos se realizó la primera gran obra de reconstrucción del acueducto. Se encargó de las obras el prior del monasterio cercano de los Jerónimos del Parral, llamado don Pedro Mesa. Se reedificaron 36 arcos, con mucho respeto hacia la obra original. Más tarde, en el siglo XVI, fue cuando se pusieron en los nichos centrales las estatuas antes mencionadas de la Fuencisla y San Esteban.
Vista nocturna del acueducto.
El acueducto es el hito arquitectónico más importante de la ciudad. Se ha mantenido en activo a través de los siglos y quizás por eso haya llegado al tiempo presente en perfecto estado. Hasta casi nuestros días proveía de agua a la ciudad de Segovia, y más concretamente a su Alcázar. En los últimos años ha sufrido un patente deterioro debido principalmente a la contaminación mediambiental y a los propios procesos de erosión del granito. Las vibraciones originadas por el tráfico, contra lo que se pudiera pensar, no le afectan debido a su gran masa e inercia, hecho comprobado gracias a las recientes auscultaciones dinámicas efectuadas. Para garantizar su supervivencia, se ha procedido a un minucioso proceso de restauración que ha durado casi 8 años, bajo la dirección del arquitecto Francisco Jurado, al tiempo que se ha desviado el tráfico rodado de las inmediaciones del monumento (la plaza del Azoguejo se ha transformado en zona peatonal).